historia

40 años pasaron volando

LA TARUMBA nace en 1984 a partir del sueño compartido de un grupo de jóvenes artistas liderados por Fernando Zevallos. Convencidos del poder del arte para transformar a la sociedad, nutrieron una propuesta artístico-educativa construida sobre los principios de la creatividad, el juego y el afecto e inspirada en las disciplinas del circo, el teatro y la música, y en la identidad peruana.

La Calle, nuestro primer escenario

Recorrer el Perú con nuestros talleres y espectáculos en calles, plazas o locales comunales nos dio el conocimiento y entendimiento de una realidad nacional que es inspiradora y dolorosa a la vez. Comprobamos la tensión entre el gran potencial de nuestro legado cultural y natural y las enormes brechas de inequidad que nos impiden alcanzarlo.

Gracias a estas experiencias, fortalecimos nuestra propuesta y su promesa transformadora. Pronto ganamos un lugar en la escena nacional y, en paralelo, en el ámbito internacional, participando en festivales y giras por América Latina y Europa.

1984

1992

La Casa, nuestra escuela

La necesidad de seguir avanzando nos llevó, en 1992, a la puesta en marcha de una Casa-Teatro-Escuela, que hasta hoy nos acoge como sede central. Este es el inicio de una etapa de mayores retos en la gestión: el colectivo crece, el lenguaje se pule, la técnica se eleva, los resultados nos reafirman y nuestro público se amplía.

Renovamos la vieja casona con un Teatro-Carpa y espacios dedicados al desarrollo de nuestra Escuela. Nacen así los “Talleres para Niñas, Niños y Adolescentes”, junto al programa de “Capacitación e Intercambios” con escuelas y artistas internacionales. Con el propósito de llegar a más personas, se crea el programa de formación de líderes jóvenes y agentes de cambio “Circo Invisible” (1998), para luego dar paso a la creación de la “Escuela Profesional de Circo Social” (2002).

La Carpa, nuestro gran sueño

Ni la crisis ni la ausencia de políticas culturales en el Perú han detenido el crecimiento de La Tarumba. Desde siempre comprendimos que, si no hay esfuerzo y trabajo, no hay sueño. Es así como el viejo sueño de la carpa propia se concreta en 2003. Dos primeras carpas —de diseño y fabricación nacional—, para luego, en 2012, renovarnos con la importación de carpas italianas de mayor capacidad y tecnología. Hoy, bajo nuestra lona, se ha consolidado una tradición que el público vive año a año.

Esta etapa marca una mayor capacidad de gestión que nos ha permitido ampliar el alcance de nuestra propuesta y posicionar al circo peruano en el mapa mundial de circos. Además, nos ha permitido gestar y promover un festival y un foro internacional de artes escénicas, espacios que abren el imaginario e inciden en el desarrollo cultural del país.

2012

Hacia Adelante

Todo lo vivido ha sido posible gracias al talento y compromiso de un equipo entregado a un sueño común. Gracias también a un público creciente y cercano, al goce y desarrollo de las niñas, niños y jóvenes, así como a la confianza de sus familias. A la guía de nuestro Consejo Consultivo y a las alianzas estratégicas con organismos y empresas de los sectores claves de la sociedad.

Cuando los sueños son grandes, las realizaciones requieren de verdaderos esfuerzos, de confiar y hacerse confiables, de sumar y saberse multiplicar. Proyectamos ampliar el “Mundo Tarumba”, para seguir innovando y reproduciendo nuestra propuesta, la misma que imaginamos cuando empezamos recorriendo las calles.