El circo tiene un enorme potencial educativo, ya que integra el cuerpo, la mente y la emoción en un mismo proceso de aprendizaje. En Tarumba, utilizamos el arte circense como una herramienta pedagógica que estimula la creatividad, la disciplina y la colaboración.
Nuestros programas comunitarios buscan acercar el circo a diversos contextos sociales, generando espacios de inclusión y expresión. Creemos firmemente que el arte puede ser un motor de cambio y una vía para fortalecer el tejido social.